Pánico. Esa es la palabra que puede resumir lo que sienten los chilenos al percibir cualquier movimiento de tierra, mucho peor si se trata de una réplica de magnitud de 5,9 en la escala de Richter (el terremoto del sábado fue de 8,8) que fue la que se sintió el pasado miércoles 3, la más fuerte de las casi 200 que desde el terremoto se han venido dando en Chile.